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General

Durante mucho tiempo, los psicólogos han intentado entender cómo el ser humano aprende, cómo el conocimiento llega a asentarse en él y a formar parte de sí. Pero al mismo tiempo, comprender por qué ciertos conceptos llegan con mayor facilidad a nosotros que otros, como si ya hubiesen estado allí antes, mientras que otros parecen nunca haber aparecido antes. Es a raíz de estas diferencias que surge una teoría de la psicología, denominada Ventana de Johari. Ésta divide el conocimiento de cada individuo en cuatro regiones distintas.

A rasgos generales, la Ventana de Johari subdivide el conocimiento en dos partes distintas e independientes. Una de ellas es el conocimiento propio, del individuo en sí, lo que éste conoce y desconoce. Por otro lado, está lo que los demás, todos menos el propio individuo, conocen o desconocen. En una combinación de estos dos aspectos es que se construyen las cuatro regiones de la Ventana de Johari, y es un concepto perfectamente aplicable no solo al conocimiento en general, sino al dinámico proceso de intercambio personal de información en relaciones interpersonales.

La primera región es la denominada “área libre” o “área pública”. Allí es donde converge todo lo conocido tanto por el individuo como por los demás, de manera consciente. Por ejemplo, el nombre propio es algo conocido por el propio individuo, y también por aquellos que le rodean. Éste es el cuadrante que siempre se encuentra en constante desarrollo, tanto en el saber diario como en las relaciones interpersonales.

Johari 1

El segundo cuadrante es el denominado “ciego”. Es denominado así porque, desde el punto de vista del propio individuo, es lo que éste desconoce, que todos a su alrededor sí conocen. Podría interpretarse algo como “no percatarse de”. Por ejemplo, si al comer algo, quedan restos en la cara, esto es algo probablemente desconocido para el individuo, pero conocido para quien le observe el rostro. Sin embargo, desde el momento en que esa información le sea pasada al individuo, ése conocimiento pasa inmediatamente al primer cuadrante. ¡Y es que este modelo no es estático: siempre va cambiando!

Johari 2

La tercera región es el “área oculta”, aquello que es conocido por el individuo, pero desconocido por el resto. Es todo lo que oscila más allá de las palabras. Los pensamientos, las ideas, las percepciones; todo aquello que el individuo no expresa de una manera concreta o tangible, pero que él está completamente al tanto de ello, es lo que cae dentro de este recuadro. El informar a la otra persona que le gustan los perros, antes de decirlo era información oculta, pero al instante en que se informó, pasó a ser pública. ¡De nuevo el dinamismo! Los conocimientos de esta región son los que abren paso a un mejor entendimiento de cada individuo, y mientras permanezcan en este renglón, más difícil será la interacción.

Johari 3

Por último, pero no menos importante, está la región de “lo desconocido”. Es aquello que ambas partes desconocen. Un ejemplo de esto es al contar un sueño, esperando una interpretación del mismo. Antes del relato, ni la persona que vivió el sueño, ni la persona a quien se le contó, tenían este conocimiento. Era ajeno a ambos. En este ejemplo, ¿por cuáles ventanas pasa el conocimiento a medida que se hace el relato del sueño, que la otra persona lo interpreta, y que externa su interpretación? Interesante, ¿no?

Johari 4

La Ventana de Johari no es un concepto moderno, pero por ello, tampoco es obsoleto. Existe gran cantidad de aplicaciones a estos conceptos. En el área de la educación, puede ayudar a discernir de qué manera presentar los conocimientos a los estudiantes, y cómo abordarlo, teniendo en cuenta qué hay en cada cuadrante antes de una lección, cómo aprovechar esas ubicaciones para concretar el aprendizaje, y a dónde se quiere que llegue cada fragmento de conocimiento al final de la sesión.

Como cualquier otra metodología, es algo utilizable, mas no definitivo ni mucho menos único. Sin embargo, una vez conocidos estos conceptos, es casi imposible ver nuestros conocimientos y pensamientos de la misma manera que antes, ¿verdad? Todo depende de cómo navegamos a través de los cuadrantes, y qué tanto permitimos a los demás navegar en los nuestros.

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