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Utilidad y justificación de la tecnología educativa y la pedagogía (1 de 2).

Utilidad y justificación de la tecnología educativa y la pedagogía (2 de 2).
12 octubre, 2015

Utilidad y justificación de la tecnología educativa y la pedagogía (1 de 2).

Justificación

Tomado de https://duga8983.wordpress.com/

¡Hola! Como todo punto de partida en la vida, quiero expresar mis ideas del por qué la Tecnología Educativa (T.E.) es importante y qué beneficios trae, fundamentándome, más que en las teorías de los libros o ideas escritas por otros compañeros, en mi propia experiencia.

Es mucho lo que puedo escribir sobre la Tecnología Educativa, pero esencialmente quiero plasmar estas ideas a modo de reflexión personal, recordando cómo hacía yo las cosas antes y cómo las he llegado a hacer ahora, luego de haber conocido esta especialización de la pedagogía. No quiero hacerlo como “un antes y un después”, pues esto lo he de publicar luego, pero sí me basaré, como comenté anteriormente, en mi experiencia tanto como docente universitario así como de instructor en temas de manejo de emergencias.

En los siguientes párrafos estaré abordando cada una de las utilidades y justificaciones según mi punto de vista.

¿Para qué me ha servido la tecnología educativa?

1- Para pensar sobre la propia práctica.

Cuando a uno se le da la tarea de instruir a otros normalmente uno se preocupa por qué se le a a enseñar y cómo se hará para quedar bien (especialmente cuando se es de edad joven). Supongo que esta inseguridad viene por la inmadurez o por el temor a lo desconocido. Así fue como yo, en el año 2002, empecé a instruir a otros en temas de Primeros Auxilios. Luego, en el 2007, se me dio la (gran) responsabilidad de preparar la asignatura “Cómputos Aplicados a la Hotelería” y de impartirla a jóvenes estudiantes de la carrera “Administración Hotelera” de la PUCMM. Me tardé varios años (hasta el 2010) para tomar una Maestría en Tecnología que me hizo reflexionar sobre mi propia práctica docente. Me empecé a preocupar más por preguntas de este tipo: “¿cómo, apoyándome en la forma de mis estudiantes aprender, puedo ser más efectivo en la enseñanza?”, “¿para qué debo evaluar? ¿para calificar o para ayudar a aprender donde no se ha aprendido?”, “todas estas láminas, ¿me acercan o no a conseguir el propósito de la clase?”.

La T.E. tiene sus fundamentos en la pedagogía. Y la pedagogía, como tal, según Wikipedia, es “…la disciplina que tiene como objeto de estudio la educación con la intención de organizarla para cumplir con determinados fines”, por lo tanto, esto de enseñar a los demás ¡es algo que se aprende! Interesante, encontrarme de entrada con la premisa de que debo analizar mi práctica docente para poder mejorarla, y es justo este el punto de partida de la T.E.

2- Para dejar de dañarle el aprendizaje a los demás.

Esta sí es difícil. ¿De verdad puedes dañarle el aprendizaje a otros si no les enseñas adecuadamente? Lo primero es, ¿qué significa dañarle el aprendizaje? ¡Muy interesante! Lo pondré así de simple: ¿alguna vez tuviste un profesor en el colegio que te infligió temor en su asignatura? ¿te pasó, quizá en la universidad, que odiaste el contenido de alguna materia por la actitud del profesor quien te la impartió? ¿alguna vez te sentiste tan frustrado estudiando algo que hoy en día simplemente no quieres que nadie te hable al respecto? Pues, tu aprendizaje ha sido dañado, malogrado, maltrato, marcado negativamente, muy probablemente, por una mala práctica docente.

¿Qué es una mala práctica docente? Esta pregunta es tan compleja como hacerle unas “Habichuelas con Dulce” a alguien intolerante a la lactosa. Para que no sea tan extenso ni aburrido, me limitaré a mencionar por lo menos estas dos malas prácticas docentes que antes cometía y que pudieron haberle dañado el aprendizaje a mis estudiantes: (1) era muy estricto con las evaluaciones, siendo muy “simpático” en el día a día y a la hora de evaluar olvidarme de que estoy ahí para ayudar a ser mejores, y (2) no cuidar mis palabras a la hora de responder una pregunta a un estudiante, pudiendo llegar a ofenderle sin ser esa mi intención.

A través del tiempo, al implementar una técnica similar a “one-minute paper” pero digital, descubrí este tipo de cosas, las cambié y las superé.

3- Para sistematizar los procesos de enseñanza-aprendizaje (E-A).

Este punto está estrechamente relacionado con la planificación, pero no es lo mismo. Cuando planificamos, pensamos en todos los detalles que influyen en el aprendizaje de un estudiante, para organizarlos y conducirlos a nuestro favor, pero al hablar de sistematizar los procesos de E-A me refiero a ese hábito que se consigue al planificar una y otra vez las distintas asignaturas observando y midiendo los efectos que tiene dicha planificación sobre los estudiantes para irlos ajustando poco a poco hasta quedar bien pulida.

La T.E. me ha ayudado bastante en esto. A través del tiempo he logrado probar una serie de estrategias de enseñanza que han dado buenos y no tan buenos resultados en ciertas circunstancias y con ciertos estilos de aprendizaje. Muchas de estas estrategias (en su gran parte) han sido tecnológicas. Como, por ejemplo, el sábado 26 de septiembre 2015 planifiqué una actividad para mi materia de Diseño de Ambientes y Programas para Aprendizaje de la Especialidad en Tecnología Educativa que consiste en categorizar distintos puntos teóricos sobre un ambiente de aprendizaje según sean enunciados referentes a (1) lo conceptual, (2) la modalidad, (3) el tipo o (4) sus componentes. Todo parecía muy bien, excepto que la herramienta que utilizamos (www.canva.com) provocó ciertos problemas de usabilidad que interrumpieron un poco todo el proceso.

Lógicamente, al incorporar una herramienta por primera vez se esperan contratiempos, pero saber que esto es algo así como un pequeño componente dentro del gran proceso permite dejar intacta la actividad cambiando sólo la TIC por otra más efectiva. A esto me refiero con sistematizar; tener bien establecida la metodología reflexiva de implementar, evaluar, mejorar cada detalle constantemente.

4- Para ser más productivo.

Recuerdo esos días en los que elaboraba hasta 5 modelos distintos de un mismo examen para evitar que mis estudiantes se copiaran las respuestas. Recuerdo cuando pasaba más de 4 horas seguidas leyendo, corrigiendo y calificando esas pruebas escritas. Recuerdo cuando luego de alguna práctica relacionada con programación de software me quedaba con todos esos códigos fuente de mis estudiantes y duraba hasta 6 horas interpretando el código, haciendo observaciones, corrigiendo y proponiendo ideas. Recuerdo cuando avanzaba por eternas diapositivas que tocaban cada uno de los aspectos teóricos incluidos en el programa de la asignatura.

Con los Entornos Virtuales de Aprendizaje, creo mis pruebas conceptuales objetivas en línea, registrando muchas preguntas en un banco que luego son aleatoriamente seleccionadas para generar una prueba distinta para cada estudiante. Estas pruebas son automáticamente corregidas y calificadas, por lo que el estudiante es inmediatamente retroalimentado sobre su progreso, permitiéndole incluso repetir más tarde la prueba calculando un promedio para la calificación final. Mediante el uso de rúbricas y listas de cotejo en Excel voy observando el trabajo hecho por mis estudiantes en el mismo salón, luego de una práctica de programación, y les voy indicando los aspectos positivos o por mejorar que estos tienen. Ya no me llevo todo ese código fuente a mi casa. Ahora me planifico en el salón guiando a mis estudiantes por una actividad en la que ellos son los que se pasan todo el tiempo trabajando para resolver algún problema mientras yo voy aclarándoles cada duda e impulsándolos cuando es necesario. Así, ellos buscan, leen, estudian y aprenden la teoría que necesitan para resolver su caso y lo resuelven, lo que le da un toque más útil a la misma. Pocas láminas son las que hoy en día voy explicando en la mayoría de mis asignaturas.

5- Para dar una mejor impresión personal y profesional.

Cuando un profesor muestra alto nivel de organización y planificación, cuando un profesor se muestra interesado en una evaluación formativa más que en una sumativa, cuando un profesor se muestra a favor de la tecnología y cuando trae a clases actividades que involucran el uso de la misma para conseguir algunos objetivos didácticos va mejorando en sentido general su imagen frente a los estudiantes. Pues, los mismos valoran mejor cada tarea, reciben con mayor empatía los consejos del maestro y lo ven más como su aliado y su amigo que como una autoridad académica que está allí para decir si el estudiante pasó o no la asignatura.

De modo personal, todo esto también ayuda a un crecimiento, dado que todo esto se traduce a su vez en un mejor estilo de vida, con menos estrés y se empieza a disfrutar aún más lo que se hace. Esto para mí ha sido muy importante, puesto que procuro que cada sesión de clase sea bien disfrutada por mí. Si me siento aburrido o si no estoy entusiasmado con lo que estoy haciendo en el salón, reflexiono al respecto y trato de imaginarme cuál es la competencia que quiero que mis estudiantes desarrollen y busco la forma de ponerlos a hacer cosas que les acerquen a esas competencias.

 

En mi próxima entrada estaré publicando otras 5 utilidades más que según mi experiencia he conseguido gracias a incorporar la tecnología educativa en mis clases.

Miguel Moronta
Miguel Moronta
Profesor en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra - PUCMM, Oficial de la Defensa Civil y Consultor de las Naciones Unidas (Miembro UNDAC).

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